La inteligencia emocional y el éxito en el trabajo

Como madre conocí el monstruo de colores, el fantástico cuento de Anna Llenas que nos habla de un monstruo que se ha hecho un lío con las emociones e invita a niñas y niños a descubrir como deshacer el embrollo, porque así revueltas las emociones mantienen confundido al pobre monstruo.

Conversar con mi crío al respecto me llevó a plantear las siguientes preguntas:  ¿qué tan ordenadas están nuestras emociones?, ¿podemos reconocerlas y aceptarlas?, ¿podemos regularlas para expresarlas en los momentos y con las personas adecuadas? y ¿qué tanto nuestro manejo emocional contribuye a fortalecer nuestra vida y nuestras relaciones?.

Ojalá que la respuesta a estas preguntas sea – la mayoría de las veces si- porque me ha tocado observar a adultos (yo incluida), que empezamos el día con un embrollo de emociones que por no darle un orden acaba en una pobre negociación, en una decisión mal tomada que nos afectará en el futuro, en palabras que deseamos no haber dicho y en consecuencias que podríamos haber evitado si nos tomáramos en serio trabajar en fortalecer nuestra inteligencia emocional.

Daniel Goleman dice que el 80% del éxito de la vida adulta proviene de la inteligencia emocional. Quizá puedas estar pensando que el porcentaje es un poco exagerado pero te invito a que te preguntes si conoces a personas con habilidades extraordinarias que no se animan a vender sus productos o servicios porque alguien les dijo que no alguna vez, a ejecutivas o ejecutivos que han perdido  grandes oportunidades por explotar en una junta, a personas con increíbles habilidades técnicas que a pesar de montones de capacitación han sido incapaces de mantenerse al frente de un equipo o a humanos maravillosos que no han podido reponerse de un fracaso.

¿Cómo es que la inteligencia emocional es tan importante? Una de las cosas que nos permite un buen manejo emocional es mantener nuestra mente enfocada: aprender del no en ventas y seguir adelante, cuestionarme como ejecutiva o ejecutivo  si la acción que voy a tomar tendrá un impacto positivo a largo plazo, conocer como líder como es que me percibe mi equipo de trabajo y entender las emociones de mis colaboradoras y colaboradores para generar empatía y sobre todo encontrar en mi los motivos para seguir adelante.

Trabajar en nuestra inteligencia emocional nos ayuda a encontrar la manera de llevar a nuestra vida adulta lo que les enseña a niñas y niños  el monstruo de colores: reconocer, aceptar y regular nuestras emociones de tal forma que podamos tener una mente ordenada que nos permita enfocarnos en nuestras metas personales y profesionales.